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A manotazos se educa


Ayer observaba un acto que me puso a reflexionar sobre la cultura mexicana, y creo que puede aplicar también a Latinoamérica en general, que tiene que ver con las relaciones basadas en la coerción y el miedo.

Estaban dos niños pequeños viendo una caricatura en un Ipad, ell niño de 2 años y la niña de 2 años y medio.

Ambos veían caricaturas de esas que salen en Youtube y el pleito natural entre ambos niños salió para proyectar en el Ipad la caricatura de su respectiva preferencia.

Ya acaba el niño de elegir una caricatura cuando la niña elegía otra y así se la pasaban cambiando y cambiando de caricatura con el simple acto de presionar con su dedito, cuando poco los niños se empezaron a estresar por no respetar su respectivo gusto hasta el punto de jalonearse con fuerza. La mamá del niño, al no obedecer la primer advertencia oral se levanta , lo reprende, le agarra sus manos y le da un manotazo fuerte.

Obviamente al niño le dolió y empezó a llorar desconsolado mientras los otros adultos que estabábamos en la habitación observábamos hasta que uno fue a consolar al niño.

Pude observar como desde pequeños somos “educados” para relacionarnos con otras personas desde las perspectivas de los papás y peor aún cuando el niño o niña no siguen las expectativas del adulto lo obliga a obedecer.

Puede ser que esa acción de la mamá al “corregir” al niño con violencia sea desde el amor, pero no se está dando cuenta que la educación que está detrás es la de la coerción, la de conseguir los objetivos y expectativas desde la amenaza de la violencia.

Y así vamos creciendo y aprendiendo a jugar el rol del perseguidor y la víctima.

Recuerdo que en la escuela a la que asistí tenía muy buena reputación por su educación basada en disciplina. Pero era una disciplina fundamentada en el miedo a la autoridad. Todos los niños jugando a ser niños con su espontaneidad, curiosidad y todo lo que ocurre en la infancia era detenida cuando las conductas del niño no se alineaban a las expectativas del adulto. Por lo tanto, el niño se confunde, pero finalmente aprende que dicha acción no es conveniente, pero no por una razón lógica excepto por una. La única razón válida para que un niño obedezca a un adulto es la no ser agredido por el adulto.

Vi muchas veces que mis compañeros que se portaban “mal” eran corregidos por los profesores con algún tipo de acción enérgica hasta la violencia, desde la llamada de atención, los gritos, humillación, jalada de orejas, patillas, brazo de manera que el niño sintiera miedo y sin importar su hubo aprendizaje o reflexión el niño se sometía a la voluntad del adulto.

Ahora, no me estoy quejando de mis profesores ni de la mamá del manotazo, ni si quiera los estoy juzgando como personas malas. Simplemente creo que es como hemos aprendido de generación en generación en culturas latinas y que eso explica porqué muchos de las personas que consideramos exitosas como algunos papás, jefes, empresarios, jugadores deportivos han alcanzado cierto éxito y mucha admiración por el resto de las personas. Admiran los resultados alcanzados, y cuando esos resultados con buenos entonces nos preguntamos cómo lo hicieron y la respuesta natural es el trabajo en equipo, pero, lo que hay de fondo es un trabajo en equipo basado en la voluntad del líder.

Las personas cedemos nuestra voluntad y la cedemos al del líder con tal de una de dos: no ser agredidos o ser protegidos. Pero incluso la de ser protegidos recae en la primera. Porque el perseguidor nos protege de otros perseguidores.

Ahora bien, ¿habrá algún otro tipo de relaciones entre las personas? ¿será que siempre que quiero conseguir algo a través de otras personas tengo que usar la violencia para que me hagan caso? ¿Será que puedan existir relaciones basadas en la confianza y no en el miedo?

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Escrito por Ángel Calderón

@angelcalderon228

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